lunes, 28 de enero de 2008

Murmullos de verano



M
e pregunto por todos esos segundos que pasamos el uno al lado del otro, con esos apacibles murmullos de verano al oído, contemplábamos el mar con ojos soñadores, dejando libre nuestra mente y compartiendo nuestros más íntimos sueños. Recuerdo cuando nos ahogábamos en mares de whisky ,alrededor de la hoguera, y de las mañanas con bocas resacosas que clamaban por un poco de agua, como nos reíamos hasta que dolía la barriga. ¿Qué me dices de la pandilla?. ¡Qué grandes amigos aquellos!. Ojalá aquel verano hubiese sido eterno, también tengo esa fotografía en la que nos besábamos, éramos amigos, pero esa noche te ame como si fueses la mujer de mi vida. Sólo una noche, intensa, que nos unió más todavía si pueden unirse más dos personas. Te quería, nos confiábamos todos esos secretos infantiles que uno tiene cuando es joven. Nos sentábamos en el borde del acantilado contemplando aquel mar color añil que siempre nos trato con mimo. Éramos dos criaturas inermes, no queríamos mal a nadie, nos gustaba hablar de amor bajo la blanca luna. Te dije que cerrases los ojos, y los cerraste nerviosa e intrigada, te entregue entonces aquella preciosa caracola, era mi caracola de la suerte, la que más me gustaba. Quédatela, te dije. Me besaste en la mejilla y juraste que jamás la perderías. Llego septiembre, y con septiembre se acabo el verano, te fuiste, tu familia emigro a Argentina y quede solo en el acantilado, estaría solo todas las noches de los próximos veranos, dijiste que escribirías, pero nunca recibí una carta. Llore durante años por tu ausencia mientras le rogaba a Dios que te trajese de vuelta, pero no llegaste nunca. Todavía lo recuerdo como si fuese ayer, tu siempre risueña, con esos cabellos de oro envolviéndose en el viento, unos ojos color garzo que miraban sinceros, y aún resuena en mi cabeza tu voz casi perfecta con esos murmullos de verano.

Autor: Desconocido

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